Humanidad y técnica en psicoterapia: cómo se construye la alianza terapéutica
Puedes salir de una consulta con explicaciones impecables y la sensación de que nadie ha entendido lo que te dolía. También puedes sentirte muy acogido y seguir sin saber qué se está trabajando. Entre una terapia que parece un formulario y otra que solo ofrece consuelo hay una pregunta importante: ¿cómo se unen humanidad, criterio y método?
Para mí, una terapia seria no tiene por qué sentirse fría. Comprender el sufrimiento y trabajar para aliviarlo exige una relación humana, una intervención adecuada y límites que cuiden a la persona. La cercanía no sustituye la competencia; la competencia también se muestra en cómo escuchamos.

De la experiencia cotidiana a la profundidad clínica
La distancia que ayuda no se mide en lágrimas
Un terapeuta puede permanecer sereno porque está atento, pensando y ayudando a sostener algo difícil. Otro puede emocionarse y escuchar bien. La expresión visible no permite medir por sí sola la compasión. Un reloj tampoco demuestra indiferencia: terminar a la hora acordada puede proteger el encuadre y el descanso que permite atender con cuidado a la siguiente persona.
El problema aparece cuando la estructura se vuelve una defensa contra el encuentro: no preguntar, no reconocer una incomodidad, interpretar cualquier desacuerdo como un defecto del paciente. En el extremo contrario, sentirse imprescindible, prometer una disponibilidad ilimitada o necesitar que la persona mejore para sentirnos buenos profesionales también puede apartarnos de sus necesidades.
La responsabilidad es asimétrica: la sesión está para trabajar con tu vida. No te corresponde cuidar la autoestima del profesional, tranquilizarle sobre su método ni agradecer una intimidad que no has pedido. Que algo le afecte puede aportar información; convertirte en responsable de sus emociones cambia indebidamente el centro de la consulta.
Empatía, compasión, alianza, transferencia y contratransferencia
| Concepto | Qué significa aquí | Qué no demuestra |
|---|---|---|
| Empatía | Intentar comprender la experiencia y comprobar si la hemos entendido. | Estar de acuerdo con todas las conclusiones de la persona. |
| Compasión | Reconocer el sufrimiento y orientarse a aliviarlo. | Sufrir lo mismo o rescatar a cualquier precio. |
| Alianza terapéutica | Vínculo de colaboración y acuerdo sobre objetivos y tareas. | Que una buena relación garantice cualquier resultado. |
| Transferencia | Expectativas y afectos ligados a relaciones importantes que aparecen en la relación con el profesional. | Que toda queja se deba al pasado y pueda ignorarse. |
| Contratransferencia | Reacciones del profesional en su relación con el paciente. | Que deba expresarlas de inmediato o tomarlas como verdades sobre el otro. |
Son distinciones clínicas, no casillas para clasificar personas. La contratransferencia tiene definiciones más restringidas y más amplias según la tradición. En cualquier caso, reconocer una reacción, pensarla y recurrir a supervisión cuando corresponde es distinto de actuarla. [3]
Lo que muestran los estudios y el salto que debemos evitar
Elliott y colaboradores (2018) reunieron 82 muestras independientes con 6.138 pacientes: la asociación media entre empatía del terapeuta y resultado fue r = 0,28. [1] Flückiger y colaboradores (2018) sintetizaron 295 estudios con más de 30.000 pacientes y encontraron una asociación alianza–resultado de r = 0,278. [2]
Eso no significa «la empatía cura un 28 %», ni permite ordenar relación y técnica en un podio universal. Son correlaciones, no porcentajes de curación ni pruebas de que una sola variable cause la mejoría. Una relación mejor puede facilitar el trabajo; empezar a mejorar también puede fortalecer la alianza. Necesitamos estudiar procesos, problemas y contextos concretos.
Tampoco son estudios sobre la eficacia particular de mi consulta. Me sirven para sostener una responsabilidad práctica: acordar qué estamos intentando cambiar, explicar para qué hacemos algo y comprobar cómo lo estás viviendo. La amabilidad importa, pero no convierte por sí sola una intervención equivocada en una intervención adecuada.
Cuando dices «esto no me está ayudando»
Imagina que el profesional propone una tarea y tú respondes «sí», aunque no entiendes su utilidad. La semana siguiente no la haces y sientes vergüenza. Podemos llamarlo falta de motivación demasiado pronto y perder una información esencial: quizá no hubo un acuerdo real. Una pregunta sencilla —«¿qué parte no encaja contigo?»— puede abrir un trabajo que el cumplimiento aparente estaba ocultando.
Escuchar una queja no exige aceptar cualquier petición. Puedo explicar por qué mantengo un límite y reconocer que mi manera de expresarlo te hizo daño. Si hubo un error mío, corresponde asumirlo. Interpretar primero y preguntar después puede convertir una teoría útil en una puerta cerrada.
Para colegas: el desacuerdo como información
Conviene diferenciar incomodidad esperable, una tarea poco ajustada y una ruptura de colaboración. El malestar no prueba que haya daño, pero tampoco demuestra que «la terapia está funcionando». Preguntar por lo sucedido y revisar objetivos evita usar cualquier reacción como confirmación de nuestra hipótesis.
EMDR: poder decir «para» también forma parte del trabajo
Ejemplo didáctico, no historia de un paciente: una persona se bloquea cuando alguien con autoridad le pide algo. Aprendió a decir «sí» para evitar burlas. En terapia asiente a una propuesta de EMDR, pero se queda rígida y teme decepcionar al psicólogo. Si interpreto ese asentimiento como permiso suficiente, puedo repetir precisamente la falta de elección que necesitamos comprender.
Primero exploraríamos lo ocurrido, aclararíamos la propuesta y ensayaríamos una señal de pausa que yo respetaría. Después, si la evaluación y la preparación lo permiten, podríamos trabajar un recuerdo concreto de humillación, el significado «mi voz no cuenta», la respuesta corporal y los desencadenantes actuales. El ritmo depende de la persona; no es necesario empezar a reprocesar en la primera sesión. [4]
El cambio se valoraría también fuera del recuerdo: preguntar cuando algo no se entiende, discrepar sin quedar completamente paralizado y elegir una tarea con mayor libertad. Es una formulación clínica posible. Las recomendaciones de EMDR para el TEPT no prueban que EMDR sea necesario para toda dificultad de confianza, ni que este ejemplo garantice un resultado. [5]
El sentido de tu vida no lo decide el terapeuta
La terapia puede atender síntomas y preguntas sobre sentido al mismo tiempo. Una pérdida puede alterar el sueño y también tus convicciones. Puedo preguntarte qué te sostiene, qué has perdido o qué clase de vida deseas construir. Tu respuesta puede ser religiosa, espiritual, agnóstica o no encajar en ninguna de esas palabras.
No corresponde imponer una explicación trascendente, ni interpretar la falta de fe como una carencia. Tampoco convertir el dolor en una lección obligatoria. Algunas personas encuentran un significado; otras necesitan primero poder vivir el día de hoy. Respetar esa diferencia también es una forma de cuidado.
Ser reservado no equivale a carecer de humanidad
La alexitimia se refiere a dificultades para identificar y describir emociones; no es un diagnóstico de maldad ni un sinónimo de indiferencia. Un estilo expresivo discreto no permite inferirla. Es más útil observar respeto, escucha, competencia y capacidad de corregir que diagnosticar al profesional desde su gesto.
Tres tareas pequeñas para participar con más libertad
1. Separar lo que sentiste de lo que concluiste
Después de una sesión anota una frase de cada tipo: «cuando ocurrió X, sentí Y»; «interpreté que significaba Z»; «necesito preguntar…». No es un examen del terapeuta. Sirve para llevar a conversación algo que podría quedarse en silencio.
2. Traducir una meta a tu vida
Cambia «estar mejor» por un indicador reconocible: dormir con menos interrupciones, hacer una pregunta sin disculparte cinco veces o volver a una actividad importante. Acuerda cómo revisaréis el avance y qué haréis si no aparece.
3. Preparar una frase de desacuerdo
«Entiendo la propuesta, pero esta parte me cuesta y necesito comprender para qué sirve». No necesitas justificar perfectamente una incomodidad para poder hablar de ella. Si temes la reacción, ese temor también merece espacio.
Estas tareas no sustituyen una valoración ni convierten la terapia en una evaluación constante. Buscan algo más sencillo: que tu experiencia participe en las decisiones. Si hay vulneración de límites o falta de respeto, no tienes que mantener un proceso solo para demostrar que sabes colaborar.
Trabajar con lo que te hace sufrir
En mi trabajo online, la primera sesión permite conocernos, comprender la situación y acordar objetivos y opciones. Combino EMDR 2.0 con terapia cognitivo-conductual y adapto el trabajo a lo que necesitamos abordar. Puedes consultar cómo es el proceso y decidir con información, sin tener que llegar con todas las respuestas.
Escríbeme para concertar una primera sesión. Los detalles de tu situación los abordamos en ella.
Para otra forma de acercarte a mi escritura, puedes conocer mi libro EN RETO NO ME METO. Es una lectura independiente del proceso terapéutico.
Una pregunta para terminar: ¿puedes ser una persona que discrepa en tu terapia, o sientes que debes ser un paciente que no moleste?
Fuentes y lecturas
Las tareas y escenas son propuestas didácticas propias, no historias de pacientes ni pruebas diagnósticas. Los resultados grupales no describen a cada persona.
- 1. Elliott et al. (2018). Empatía y resultado: 82 muestras y 6.138 pacientes.
- 2. Flückiger et al. (2018). Alianza y resultado: 295 estudios y más de 30.000 pacientes.
- 3. APA (2025). Reconocer y manejar la contratransferencia.
- 4. EMDRIA. Preparación y fases del tratamiento EMDR.
- 5. NICE NG116. Recomendaciones sobre EMDR para TEPT.
Punto de partida: preguntas sobre frialdad profesional en un texto atribuido a Julio César Cháves, aportado como material de reflexión. Este artículo desarrolla una argumentación propia y no reproduce ese texto ni sus citas no verificadas.
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