
Una primera mirada.
Del puerto a la huerta y de los pastos a la cocina: los productos de Cantabria cuentan el territorio de otra manera. Esta es una primera guía para reconocer algunos de sus sabores y disfrutar la mesa sin prisas.
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Dos cocidos, dos maneras de entrar en calor
El cocido montañés se prepara con alubias y berza, junto al compango. El lebaniego tiene los garbanzos como base. Son platos contundentes, ligados al interior, y una buena ocasión para preguntar por la cocina de cada casa.

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Mar, conservas y cocina marinera
Las anchoas y las conservas tienen un lugar destacado, especialmente en Santoña. El pescado y los guisos marineros amplían el recorrido. Elige según el producto disponible y pregunta por su procedencia: la carta puede cambiar con la temporada.
Sobaos y quesada
El sobao pasiego y la quesada son dos de los dulces más reconocibles de Cantabria. Encontrarlos en obradores y comercios locales permite conocer distintas elaboraciones. No son el mismo producto: merece la pena probarlos por separado.

File:Sobao pasiego2.jpg: Tubamirum derivative work: Stegop · CC BY-SA 3.0 · Tamaño y compresión adaptados para la web.
Quesos y productos del interior
La tradición ganadera aparece también en los quesos. En Liébana, por ejemplo, puedes acercarte a sus variedades y a sus productores. Una compra en un comercio especializado permite preguntar por conservación, intensidad y formas de servirlos.
Cómo llevarte un poco de Cantabria
Conservas, dulces y quesos pueden prolongar el viaje en casa. Comprueba las condiciones de conservación y el etiquetado, especialmente si vas a transportarlos durante horas. En esta primera guía no recomendamos establecimientos ni precios sin comprobarlos.
Más miradas

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